En 1993, cuando Internet aún no era un espacio comercial masivo, el dominio ai.com fue registrado por apenas 100 dólares. La inteligencia artificial era entonces un concepto académico, sin peso económico real ni presencia en la vida cotidiana.
Tres décadas después, ese mismo dominio fue vendido por 70 millones de dólares a Kris Marszalek, CEO de Crypto.com, quien pagó gran parte de la operación en criptomonedas. El vendedor fue Arsyan Ismail, un inversor malayo que lo había comprado de adolescente.
La venta no destaca solo por la cifra, sino por lo que representa: dos letras que hoy concentran expectativas, inversiones y promesas tecnológicas a escala global. Lo que en su momento era un dominio sin valor comercial se convirtió en una de las transacciones digitales más impactantes de la historia.
A veces, el mejor negocio no es crear algo nuevo, sino entender antes que nadie lo que el mundo va a desear.