El gobierno de Donald Trump impulsó un cambio en el Programa de Exención de Visa que exige a ciudadanos de 42 países revelar su historial de redes sociales de los últimos cinco años para solicitar la autorización electrónica de ingreso a Estados Unidos (ESTA). No se trata de una revisión manual de cada perfil, sino de la declaración de nombres de usuario y plataformas que el gobierno podrá usar como criterio de evaluación.

El debate que abre este requisito no es solo legal, sino conceptual. Por primera vez, lo que una persona publicó, compartió o le dio "me gusta" puede convertirse en un factor formal en una decisión migratoria. Un meme, una protesta, una broma, un retuit de cinco años atrás: todo queda expuesto a interpretación.

Si la tendencia continúa, EE.UU. podría estar anticipando un modelo que otros países adopten. La identidad digital ya no es solo lo que somos online. Puede definir a dónde podemos ir.