Amazon detectó a un espía norcoreano dentro de su equipo de IT por una sola señal: cuando escribía en su computadora, el tiempo entre la pulsación de una tecla y el registro del dato era de 0,11 segundos. Para el resto de los empleados, ese mismo retraso era de 0,03 segundos. La diferencia: la laptop estaba siendo operada de forma remota desde Asia.
El análisis de seguridad confirmó que el trabajador no operaba desde Estados Unidos, como indicaba su perfil, sino siguiendo un patrón ya documentado en redes de espionaje norcoreanas. Desde 2024, Amazon bloqueó más de 1.800 intentos similares.
Lo que hace notable este caso no es solo la táctica, sino la escala. Corea del Norte lleva años enviando trabajadores IT encubiertos a empresas occidentales para financiar su régimen y acceder a información sensible. El dato técnico que los delató esta vez no fue un error humano ni una filtración: fue el tiempo de latencia de un teclado. La ciberseguridad moderna empieza a medir el mundo en milisegundos.