La historia de la matemática está marcada por problemas que resisten generaciones. Paul Erdős, uno de los matemáticos más influyentes del siglo XX, dejó más de 1.500 enunciados abiertos que se convirtieron en símbolos de ese desafío intelectual permanente.
GPT-5.2 Pro resolvió de manera autónoma tres de esos problemas que permanecían sin resolver. La IA no solo llegó a resultados correctos: construyó demostraciones matemáticas completamente nuevas, un territorio que hasta ahora se consideraba exclusivamente humano. El hito fue validado por Terence Tao, referente mundial de la disciplina.
El impacto trasciende las matemáticas. Si una IA puede generar conocimiento original en un campo tan abstracto, su potencial para acelerar la investigación en biología, física o química es enorme. Problemas que antes demandaban años de trabajo colectivo podrían resolverse en tiempos impensados. La IA dejó de ser solo una herramienta de apoyo, y este cambio recién comienza.