Sony Group presentó una tecnología capaz de identificar qué obras originales fueron utilizadas para entrenar modelos de IA y generar nuevas canciones. El sistema puede estimar el nivel de influencia de cada artista en una pieza creada artificialmente, calculando porcentajes concretos de contribución: por ejemplo, 30% Beatles, 10% Daft Punk, 3% Rosalía.

La herramienta, desarrollada por Sony AI, puede conectarse al modelo base de un desarrollador si existe cooperación. Si no la hay, compara la música generada con catálogos existentes para estimar similitudes. La promesa es distribuir ingresos de forma proporcional a compositores, intérpretes y productores.

En un ecosistema donde la innovación acelera y la regulación corre detrás, la pregunta no es solo técnica, sino económica y ética. Sony además proyecta aplicar el sistema en videojuegos, cine y animación.

La incógnita de fondo: ¿los desarrolladores adoptarán voluntariamente este tipo de tecnología o será necesaria una regulación más estricta para equilibrar innovación y derechos creativos?