// mutuo · crónica · build 101 · 17 y 18 oct 2026 · fium · latu
Así fue la Build101. Primera hackatón de IA de Uruguay
Tres apps de IA ganaron build 101. Las tres quedaron funcionando en un fin de semana. Un detector de estafas telefónicas, un intérprete de lengua de señas y una herramienta que adapta parciales para alumnos con dislexia, TDAH, TEA o discapacidad motriz. El sábado a las 10 de la mañana no existían. El domingo a las 11 estaban andando. Esta es la crónica de cómo llegaron ahí, junto a otros 30 productos, en la hackathon de IA más grande de Uruguay, que coorganizamos desde Mutuo junto a la Universidad de Montevideo, su Facultad de Ingeniería y build 101.
← blog de mutuopor Guido Iafigliolamutuo20 oct 2026lectura: 20 min
// sábado 17 · 09:00
el reloj arranca.
A las 9 de la mañana del sábado, la escena era la de cualquier comienzo. Fila para acreditarse, credenciales negras desparramadas sobre una mesa, bolsas con el kit, café, termos y mates que todavía no habían empezado a circular. Gente que se saludaba con la mitad de la cara dormida y la otra mitad ya pensando en qué iba a construir.
Media hora después, el auditorio de la Facultad de Ingeniería de la UM, en el campus del LATU, estaba lleno. Bienvenida de la universidad, bienvenida de build 101, presentación de las herramientas que iban a tener a mano. Y a las 10 en punto, arrancó el reloj.
Desde ese momento, 99 personas tenían una sola tarea: llegar al domingo con un producto funcionando. No una idea, no una presentación prolija, no un "estamos en eso". Un producto que se pudiera mostrar en vivo, delante de un jurado que había construido empresas de verdad.
"Hackathon" es una de esas palabras que mucha gente escucha y pocos saben bien qué significan. Es una competencia para crear algo en equipo, desde cero y en muy poco tiempo. La de build 101 tuvo una sola consigna, deliberadamente abierta: construir un producto donde la inteligencia artificial sea el centro. "Tener un producto, lo que quieras, pero que la IA sea central", lo resumió Mateo Vidal, uno de sus creadores.
La idearon tres cofundadores de empresas tecnológicas uruguayas: Ramiro Martínez (OrderEAT), Bruno Ramos (Horizon) y Mateo Vidal (nBlock). La coorganizamos la Universidad de Montevideo, su Facultad de Ingeniería (FIUM), build 101 y Mutuo. Fue el sábado 17 y el domingo 18 de octubre, y fue gratis.
Al principio, la organización temía que una consigna tan amplia complicara todo, sobre todo la evaluación. Cómo comparás un detector de estafas con un modelo que mira vacas. Pasó lo contrario: la libertad hizo que cada equipo fuera a buscar el problema que de verdad le importaba. Y eso se notó en el resultado.
Se postularon 302 personas. Quedaron 99, en 33 equipos de 3, que era exactamente el número que la organización había planeado desde el principio. Y pasó algo poco común en este tipo de eventos: en la semana previa no se bajó ni un equipo. "Entendieron que esto era para ellos y que era tremenda oportunidad, y lo aprovecharon", dijo Vidal.
302personas se postularon
99participantes seleccionados
33equipos de 3, ninguno se bajó
33productos funcionando al cierre
+20mentores asistiendo a los equipos
25horas de construcción, del sábado 10:00 al domingo 11:00
4.160commits (cambios de código guardados)
1.596.235líneas de código escritas en 25 horas
// el pulso del código
sábado 17. domingo 18.
El reloj de la hackathon, contado en commits.
// antes de los números: qué es un commit
Varias cifras de esta nota se cuentan en commits. Un commit es cada vez que un equipo guarda un cambio en su código, como apretar "guardar" en un documento, pero dejando registrada la hora, quién lo hizo y una nota corta de qué cambió. Contarlos es una forma muy concreta de ver cuánto y cuándo se trabajó: cada commit es un pasito más hacia el producto terminado.
Hay una forma muy honesta de contar un fin de semana como este: mirar los commits, esos "guardados" del código que explicamos más arriba. build 101 juntó los de los 33 equipos y los publicó en su wrapped. Puestos en una línea de tiempo, son el electrocardiograma del evento.
El arranque es tímido. Entre las 10 y las 11 del sábado hubo apenas 20 commits: los equipos todavía estaban decidiendo qué construir. Después del almuerzo la curva empieza a subir y ya no frena. A las 18, 382 commits. A las 19, el pico de todo el fin de semana: 496 commits en una sola hora. Ahí ya nadie discutía nada. Se construía.
Y entonces, a las 21, la facultad cerró. El gráfico no se enteró.
Commits por hora
sáb 10:00 a dom 10:59 · 33 equipos · total 4.160
En gris oscuro, las horas con la facultad cerrada (21:00 a 9:00). Fuente: build101.dev/wrapped.
Durante la tarde del sábado la facultad era una mezcla de sala de redacción y cocina de restaurante. Mesas con tres laptops abiertas y un termo en el medio. Mentores que pasaban de equipo en equipo, se sentaban cinco minutos, señalaban una pantalla y seguían. El ruido de fondo era el de muchas conversaciones a la vez, todas sobre lo mismo: qué falta para que esto funcione.
// la noche del sábado
21:00 → 09:00.
La facultad cerró. Los equipos se fueron a seguir a la casa de alguno.
A las 21 la organización tuvo que liberar la facultad. En los papeles, ahí terminaba el primer día. En la práctica, empezaba el segundo turno. "No hablé con ningún equipo que no se haya ido a laburar a la casa de alguno de noche", contó Vidal.
Hay una postal de build 101 que no tiene foto oficial: la de decenas de casas con tres personas alrededor de una mesa y el código corriendo. A la 1 de la mañana, la organización pidió una foto obligatoria de cada equipo. La inmensa mayoría la mandó.
El registro de commits cuenta el resto. A las 23 el ritmo volvió a subir: 236 commits, el doble que la hora anterior. A la medianoche, 262. La hora más tranquila de toda la noche, de 6 a 7 de la mañana, igual tuvo 34. Hay un commit a las 04:59 (el equipo SOLO, terminando la página de su producto) y otro a las 05:03 (el equipo UnifyAI, escribiendo un test). Entre el arranque del sábado y el cierre del domingo no hubo una sola hora sin código nuevo.
1.610commits con la facultad cerrada, entre las 21:00 y las 9:00
0horas sin commits entre el arranque y el cierre
74'el descanso más largo del equipo de Sayso en toda la noche (203 commits nocturnos)
25commits en los últimos 15 minutos, de 13 equipos
El domingo a las 9 volvieron a abrirse las puertas. A las 11 se congeló el código. En los últimos 15 minutos entraron 25 commits de 13 equipos distintos: ese último ajuste que siempre parece imprescindible y casi nunca lo es, pero que nadie se anima a dejar sin hacer.
Porque lo que se vio en las mesas no fue gente pidiéndole a una máquina que hiciera las cosas por ella. Fue gente dirigiendo: decidiendo qué problema valía la pena resolver, para quién y con qué límite, y pasándole a un agente de IA buena parte del trabajo pesado de escribir el código. El criterio quedaba en la mesa. La ejecución se aceleraba. Así es como 33 equipos llegaron al domingo con productos funcionando y no con maquetas.
86%
de los commits (3.586 de 4.160) se escribieron junto a un agente de IA.
Por agente: Claude, 3.585. Cursor, 1. Cada punto es 1% del total.
01
Una hackathon de IA bien técnica. Según sus organizadores, nunca se había hecho en Uruguay una hackathon centrada en inteligencia artificial con este nivel técnico. Se evaluó el producto funcionando, en vivo, no una presentación con diapositivas.
02
El problema lo eligió cada equipo. Muchas hackathons existen para resolver el problema de la empresa que las organiza. Esta le dio a los participantes las herramientas, el feedback de gente que ya lo hizo y los mentores técnicos, y los dejó atacar lo que les pareciera relevante. "Para mí ese es el camino", dijo Vidal.
03
Gente de todas las edades, profesiones y oficios. Estudiantes de la UM, la ORT, la UdelaR, la UCU y la UDE, al lado de gente que trabaja en Oracle, Mercado Libre, IBM y decenas de empresas y emprendimientos. Desarrolladores, sí, pero también un docente y gente que viene de otras disciplinas, como el marketing, el diseño, la comunicación, la medicina y los negocios. Y eso es lo nuevo: el cambio que ya pasó.
04
El código se escribió junto a la IA. El 86% de los commits salió firmado en conjunto con un agente de IA. No es un detalle técnico: es la forma nueva de construir.
Los gráficos de abajo muestran con qué se construyó. Anthropic fue el proveedor de IA más usado, en 19 de los 33 equipos, seguido de lejos por Gemini. TypeScript se llevó más de la mitad del código. React apareció en 28 equipos. Nada de esto es casual: son las herramientas que hoy permiten ir más rápido de la idea a algo que se pueda tocar.
Proveedores de IA
equipos que usaron cada uno
Modelos más usados
equipos por modelo
Lenguajes
% del código
Herramientas para construir
equipos por framework
Un equipo puede usar varios proveedores, modelos y herramientas, por eso las barras suman más de 33. Fuente: build101.dev/wrapped.
// los commits hablan
fix. fix. final.
Lo que escribieron 99 personas cuando guardaban su código a las apuradas.
Los mensajes de commit son el diario íntimo de cualquier proyecto. Se escriben rápido, sin pensar en que alguien los va a leer, y por eso dicen la verdad. En build 101 dicen esto: hubo 475 commits con la palabra "fix", que es como se avisa que algo se rompió y se arregló. Hubo 38 que dijeron "final". Y ninguno, ni uno solo, que dijera "por favor".
475commits con "fix"
38commits con "final"
14commits con "funciona"
7commits con "wip" (trabajo en curso)
1commit con emojis
0commits con "ahora sí"
0commits con "por favor"
1.070pull requests (pedidos para sumar cambios al proyecto) en 35 repositorios
Las palabras que más se repitieron
en los mensajes de commit
"demo" ganó por lejos: todo el fin de semana apuntó a la presentación en vivo. "tenki" aparece 64 veces: Tenki, uno de los partners del evento, fue una de las plataformas que usaron los equipos.
// el commit monstruo
47.392
líneas en un solo commit. Fue del equipo "las chicas súper poderosas" (Hooksage, el que convierte grabaciones en videos cortos para redes): 46.140 líneas agregadas, 1.252 borradas y 378 archivos tocados. El número terminó en la pantalla grande del domingo.
las chicas súper poderosas · 47.392 líneas
feat: integrate editorial engine and private product pilot
En la otra punta, el commit más corto del fin de semana tiene tres letras: "aad". Lo escribió el equipo Claude & Asociados. Retengan ese nombre: va a volver.
dom 18 · 47.392 en pantalla
// domingo 18 · 11:00
se evalúa lo que funciona.
Del código congelado al anuncio de ganadores, en tres horas y media.
A las 11 del domingo se terminó la hackathon y empezó otra cosa. Media hora de pausa para respirar y revisar, y a las 11:30 la primera ronda de evaluación. Los 33 equipos se dividieron en tres grupos de clasificación y cada uno mostró su producto funcionando, en vivo, ante el jurado. Nada de diapositivas con promesas. Si andaba, se veía. Si no andaba, también.
A las 13 se anunciaron los finalistas: los mejores de cada grupo. A las 13:30, la final, ante el jurado completo y con el hall lleno. Y ahí pasó algo que a la organización le sacó un peso de encima. Con una consigna tan abierta, la evaluación podía terminar en una discusión eterna. Según Vidal, "fluyó natural": todos los jurados coincidieron en quiénes merecían ganar.
El jurado reunió a fundadores, inversores y líderes de producto. Gente que vio de cerca cómo se construye una empresa y que, por eso mismo, sabe distinguir rápido entre algo que funciona y algo que apenas se presenta bien.
// el jurado, entre otros
Ruben Sosenkecofundador y ex CTO de PedidosYa
Maximiliano CasalCEO de Nowports y presidente de Endeavor Uruguay
Matías Di MartinoCSO del Instituto Vidart, del Centro Nacional de IA
Rafael Sotelodecano de la Facultad de Ingeniería de la UM
Juan José Behrendcofundador de Akua
María Michelenacofundadora de InGenia
Ignacio Acuñacofundador y CTO de Promtior
Esteban SalsanoCEO de odev.tech
dom 18 · juradopuntaje con mate
dom 18 · la final, con el hall lleno
// domingo 18 · 14:30 · el podio
3 apps.
De cero a funcionando entre el sábado a las 10:00 y el domingo a las 11:00.
A las 14:30 se anunciaron los ganadores. Y cuando uno mira los tres primeros puestos juntos, aparece un patrón que ninguno de los equipos buscó y que dice mucho más que cualquier premio.
01.
1er puesto
Guardiánequipo Claude & Asociados
Te avisa si a tu abuela la están estafando por teléfono. Mientras la llamada está pasando.
Una app de Android escucha la llamada, la transcribe en vivo y la IA puntúa el riesgo frase a frase, de 0 a 100. Si el número sube, la pantalla se pone en rojo y la familia recibe un aviso por WhatsApp. Si el modelo tarda más de 9 segundos en contestar, entran reglas por palabras clave: el cuento del tío no espera.
En la presentación en vivo, un integrante hacía de señora mayor, otro de estafador y el tercero de familiar al que el sistema le avisaba. El detector se apoya en información actualizada sobre las modalidades de estafa telefónica en América Latina. Sí: es el mismo equipo del commit de tres letras.
kotlinfastapideepgramclaude haiku 5.5142 commits
Bruno Colo, Pedro Morga y Matias Moser (ORT)
02.
2º puesto
Liaequipo TokenMaxxers
Un intérprete de lengua de señas con avatar 3D, que traduce en las dos direcciones.
Pasa voz, texto o la foto de una página a lengua de señas argentina con un avatar 3D. Y al revés: la cámara reconoce las señas y las dice en voz alta. También funciona como extensión de Chrome, para llevar cualquier contenido de internet a señas.
El problema que ataca es concreto. Muchas personas sordas no manejan bien el español escrito, así que los subtítulos no les sirven. El ejemplo que dio Vidal: alguien que quiere ver una serie en Netflix y no la puede seguir. El avatar tiene 1.350 señas cargadas.
Bruno Romero (UdelaR, BitGarden), Juan Perrachon (UM, Infoclub Soluciones) y German Ipes (UdelaR, Perceptyx)
03.
3er puesto
Tiza.aiequipo La compu de César
Adapta ejercicios para estudiantes con distintas necesidades de aprendizaje, haciendo las evaluaciones más accesibles e inclusivas.
El docente sube el práctico y la IA arma una versión para cada perfil del grupo: TDAH, dislexia, TEA, disgrafía o discapacidad motriz. Un verificador chequea que los números no cambien y el docente aprueba cada versión antes de que llegue al alumno.
Uno de los integrantes es docente, y se nota. Para los alumnos con discapacidad motriz, la app reconoce el movimiento de los ojos con la cámara de la computadora: en la presentación transformaron una prueba en múltiple opción que se responde solo con la mirada. "Funcionaba perfecto", contó Vidal. También se puede responder dictando, y la app lee las consignas en voz alta.
next.jsclaudemediapipeelevenlabs46 commits
César Canessa (UdelaR, Mutuo), Adrian Mircus (ORT, NoctiLabs) y Mauricio Parodi (ORT, Bamboo Payments). tiza-ai.vercel.app
Las tres apps del podio tienen algo en común: ninguna es para quien la hizo. Son para una abuela, para una persona sorda y para un alumno con dislexia.
Esto no es un detalle. Durante meses, la conversación pública sobre la IA osciló entre dos polos. De un lado, el miedo: nos va a sacar el trabajo, nos va a reemplazar, nos va a volver más tontos. Del otro, el hype: todo es revolucionario, todo es disruptivo, todo cambia mañana. En build 101 no hubo ni una cosa ni la otra. Hubo gente agarrando una herramienta nueva y apuntándola a un problema concreto de alguien que tiene cerca.
Para mí, ese es el dato más importante del fin de semana. Y no sale de ningún gráfico.
dom 18 · presentacionesdom 18 · finaldom 18 · aplausos
// escribir mucho no alcanzó
Hay un último dato que confirma el lema de build 101. Sayso, el equipo con más commits de todo el fin de semana (361), terminó séptimo, con una guía muy buena para reparar aparatos del hogar. Guardián ganó con 142. Tiza.ai salió tercero con 46. El volumen de código no decidió nada. Decidió lo que funcionaba y a quién le servía.
// los 33 productos
de vacas a parkinson.
La variedad fue total. Cada equipo resolvió el problema que le pareció relevante.
El podio es lo que queda en los titulares, pero la foto completa es más interesante. Un modelo de visión que estima la condición corporal de una vaca lechera con una foto. Un agente de voz que toma apuestas hípicas en el call center de Maroñas, donde, según Vidal, se pierden miles de dólares en los últimos 15 minutos de cada jornada porque las llamadas se cortan ("suena loco pero sucede"). Un paciente simulado para que estudiantes de medicina practiquen antes de su primer paciente real. Un asistente para familias de chicos con autismo y selectividad alimentaria. Un analizador de licitaciones públicas para barracas de materiales.
Los 33 terminaron con un producto mínimo viable funcionando: una primera versión real, chica pero usable. Diez de ellos, casi uno de cada tres, apuntan a cuidar a alguien: salud, bienestar, personas mayores, accesibilidad. Quince resuelven problemas de empresas y del trabajo. Y hay de todo en el medio, del espacio público a la orientación vocacional.
De qué se trataron
productos por tema · clasificación de Mutuo
Descripciones de build101.dev/equipos, donde cada equipo tiene su ficha completa, integrantes y cómo lo hicieron.
// el impacto
el lunes.
El objetivo ahora es que los proyectos no mueran el domingo. Algunos ya se movieron.
Las hackathons tienen un problema conocido: el lunes. Se apagan las luces, se desarman los equipos, cada uno vuelve a su trabajo y los proyectos quedan guardados en un repositorio que nadie vuelve a abrir. La organización lo tiene claro, y por eso el objetivo ahora es acompañar a los proyectos para que sigan.
"Es el primer evento que de un fin de semana para el otro podés tener capaz 10, 15, 20 emprendimientos nuevos en Uruguay", dijo Vidal. Para él, que 15 de los 33 proyectos sigan adelante "sería un exitazo". Y aun si siguen diez, o cinco, también. A eso se suma algo que no se mide en emprendimientos: Vidal cuenta con que varios participantes terminen trabajando en otras empresas a partir de este fin de semana.
El lunes, apenas un día después, ya había movimiento.
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MaronIA, el agente de voz para apuestas hípicas, ya tiene una reunión con Maroñas y está en contacto con Mozart, una empresa que también hace agentes de voz y les está dando una mano.
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ARGOS, el modelo para vacas lecheras: la organización piensa vincularlo con Conaprole, que fue sponsor del evento, para tantear la posibilidad de hacer algo en conjunto.
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Flai ofreció seis entrevistas laborales para participantes, y varios jurados pidieron contactos porque quieren contratar.
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Maximiliano Casal ofreció organizar un encuentro en las oficinas de Nowports: "AI y pizzas y cerveza", en palabras de Vidal.
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María Michelena planteó empezar a planificar un grupo de inversión local en etapa muy temprana, "que invierta en el talento de estos chicos porque no hay nada así en Uruguay".
Lo que más me gusta de esta lista es que salió del propio fin de semana: gente que vio lo que vio y decidió hacer algo. Esa es, para mí, la mejor medida del impacto de un evento: lo que la gente hace por su cuenta cuando se apagan los micrófonos.
// el concepto
construcción y encuentro.
Si tuviera que resumir build 101 en una idea, no elegiría la palabra "competencia". Elegiría otras dos: construcción y encuentro.
Construcción, porque eso se mide y está todo en esta nota: 33 productos, 4.160 commits, un millón y medio de líneas de código. Encuentro, porque eso no entra en ningún gráfico y es probablemente lo más valioso que dejó el fin de semana.
Estudiantes al lado de profesionales que ya trabajan en la industria. Un docente armando producto con dos desarrolladores. Mentores que pasaban de mesa en mesa. Fundadores e inversores mirando cada presentación con el producto andando, y pidiendo contactos al final. Gente de todo el país y de todas las edades compartiendo mesa, mate y pantalla durante un fin de semana.
Durante años se nos dijo que la tecnología nos aísla, que cada uno vive en su burbuja y en su pantalla. Puede ser. Pero el fin de semana pasado, una herramienta que muchos señalan como amenaza fue la excusa perfecta para que más de cien personas se sentaran en la misma sala a resolver problemas de otros. Una hackathon de IA que termina siendo, sobre todo, un lugar para encontrarse. Que es exactamente lo que hacía falta.
dom 18 · todos
// por qué lo impulsamos desde mutuo
nos cruzamos.
En Mutuo veníamos con la misma idea. Con Nico (Nicolás Saúl, cofundador y CTO de Mutuo) estábamos buscando cómo organizar una hackathon de IA. No por el evento en sí, sino por lo que buscamos desde que arrancamos en 2021: comunidad, gente nueva, gente que construye. Mutuo nació como un canal para entender la tecnología, pero lo que siempre nos movió fue lo que pasa cuando esa comprensión se convierte en acción. Una hackathon es exactamente eso, comprimido en un fin de semana.
En eso nos cruzamos con Ramiro, Bruno y Mateo, que tenían la idea en una etapa muy temprana. No tenía sentido hacer dos. Nos sumamos a la de ellos.
Los acompañamos con lo que sabemos hacer: la estrategia de comunicación, el canal y la comunidad de Mutuo para distribuir la convocatoria, y desde el AI Studio, los videos promocionales para redes. La idea fue de ellos. Nuestro trabajo fue que llegara lejos. Después dimos con Mavi y Gabriela, de la Universidad de Montevideo, y se formó un verdadero power team: cada uno puso lo suyo y el evento creció mucho más de lo que cualquiera de nosotros hubiera logrado por separado. Y para Mutuo también fue una primera vez: nunca habíamos sido parte de una hackathon. Fuimos a aprender el formato, y nos llevamos bastante más que eso.
sáb 17 · build 101 × UM
Recontra feliz de que Mutuo se haya cruzado con Ramiro, Bruno y Mateo. Los verdaderos héroes nacionales detrás de este evento histórico que convoca a gente de todo el país y de todas las edades.
Nicolás Saúl · cofundador y CTO de Mutuo
// la comunidad mutuo en la cancha
Hubo además una alegría muy nuestra. El tercer puesto, Tiza.ai, quedó para el equipo de César Canessa, que viene de las canteras de IA Nativo, junto a Adrian Mircus y Mauricio Parodi. En pleno fin de semana César se había ganado una compu en un sorteo, y el equipo se llamaba La compu de César. Así funciona el karma.
Verlo en el podio fue la confirmación de algo que repetimos mucho en IA Nativo y que a veces suena a frase motivacional: aprender IA no es acumular cursos ni saber programar. Es animarse a construir.
Durante años, aprender tecnología fue sinónimo de juntar certificados. Un curso, después otro, después uno más avanzado, siempre con la sensación de que todavía no estabas listo para hacer algo propio. La IA da vuelta ese orden. La distancia entre tener una idea y tener algo que funcione se achicó tanto que el aprendizaje ahora va al revés: primero hacés, y en el hacer descubrís lo que te falta saber.
Saber programar ayuda, claro. Pero dejó de ser la puerta de entrada. En build 101 se vio con claridad: el 86% de los commits se escribió junto a un agente de IA, y lo que marcó la diferencia no fue cuántas líneas sabía escribir cada uno, sino quién tenía claro qué problema resolver, para quién y hasta dónde. Ese criterio no se aprende mirando clases. Se entrena construyendo, equivocándose, mostrando algo a medio hacer y volviendo a empezar.
Por eso en IA Nativo trabajamos con misiones y no con horas de teoría: lo que cuenta es lo que cada persona es capaz de poner en marcha. Y por eso un fin de semana como este enseña tanto. Te obliga a cerrar, a mostrar en vivo y a hacerte cargo de que lo que hiciste funcione.
César se animó, y su app está pensada para que los docentes adapten pruebas para alumnos que el sistema suele dejar afuera. Y eso no es poco.
Porque si algo dejó claro este fin de semana es que en este país no solo sobra talento. También sobra corazón. Con la herramienta más potente de la década en las manos y total libertad para elegir qué hacer con ella, muchos equipos eligieron usarla para alguien más: una abuela, una persona sorda, un alumno, un paciente, un vecino. Esas buenas intenciones no se enseñan en ningún curso, y son las que hacen que la tecnología valga la pena.
dom 18 · Tiza.ai en la final
Y aplauso de pie para otros miembros de nuestra comunidad que lo dieron todo: Santiago Abásolo (I+P, un asistente para dueños que alquilan) y Rodrigo Portas, Juan Portas y Ezequiel Garcia (BrandIA, una agencia de marca con IA para pymes).
Hay un detalle que nos llena de orgullo: la gente de nuestra comunidad no tiene perfil de desarrollador. No vienen de escribir código, sino de otros oficios y profesiones, y aprendieron a construir con IA capacitándose con nosotros en Mutuo. Y así se sentaron en la misma sala que ingenieros y estudiantes de informática, construyeron productos completos en un fin de semana y los presentaron en vivo ante un jurado de fundadores e inversores. No les tocó podio, pero ganaron igual: demostraron que construir con IA ya no es cosa de unos pocos.
// el tuit del cierre
Al cierre del evento, con el cansancio encima y la cabeza todavía en el hall, escribí esto:
GI
Guido Iafigliolaen X · al cierre de build 101
Cuando te vengan a psicopatear con la IA, contales lo que pasó en la @build101 y preguntales qué hicieron ellos por los demás sin IA.
Lo sostengo. Hay mucha gente opinando sobre la inteligencia artificial desde afuera, con miedo o con desprecio, y está bien que exista ese debate. Pero mientras tanto, 99 personas usaron un fin de semana para construir herramientas que protegen a una abuela, traducen para una persona sorda y adaptan una prueba para un chico con dislexia. El debate es importante. Lo que pasó en build 101 también.
// lo que sigue
vamos por más.
Esto confirmó muchas cosas. Que en Uruguay hay talento de sobra para construir con IA. Que la gente no está esperando permiso de nadie. Y que cuando le das un espacio, herramientas, buenos mentores y un fin de semana, aparecen productos que cuidan a una abuela, a una persona sorda o a un alumno que necesita otra forma de dar su parcial.
También confirmó que el modelo funciona cuando se suman fuerzas: una universidad que abre la casa, tres fundadores con una idea, una comunidad que la difunde, sponsors que la hacen posible y cien personas que ponen el cuerpo. Nada de eso alcanzaba por separado.
Ya estamos evaluando más contenidos y formatos junto a Ramiro, Bruno y Mateo. Esto recién arranca.
Por eso, cuando la conversación sobre inteligencia artificial se quede solo en el miedo o en la promesa vacía, conviene mirar lo que pasó en build 101: personas de distintas edades y profesiones que, con las herramientas adecuadas y un espacio para usarlas, construyeron soluciones concretas para otros. Ese es el futuro que nos interesa construir.
// gracias
Gracias por construir con nosotros.
A Ramiro, Bruno y Mateo, por la idea y por bancarla hasta el final. A la Universidad de Montevideo y a la FIUM, por abrir la casa. A los mentores y al jurado, por el tiempo y la generosidad. A las 302 personas que se postularon. Y a las 99 que construyeron.